Modalismo / Unicitarismo / Unicitarianismo [Editar/Aportar, VersionWeb]
La postura parece aparecer por primera vez en el contexto de las controversias cristológicas de finales del siglo II y comienzos del III, dentro de las corrientes que fueron conocidas como monarquianismo, las cuales enfatizaban la unidad o «monarquía» absoluta de Dios. Entre los primeros representantes identificables se encuentran Noeto de Esmirna y Práxeas, quienes defendieron que Padre e Hijo no podían entenderse como personas divinas distintas sin comprometer la unidad de Dios. Posteriormente destacó Sabelio, quien desarrolló una formulación más elaborada de esta concepción; de su nombre surgió el término sabelianismo, utilizado para designar la misma corriente o, más específicamente, sus formulaciones asociadas con Sabelio.
El monarquianismo, sin embargo, no designaba originalmente una sola doctrina: además de esta corriente, posteriormente denominada monarquianismo modalista, también existió el monarquianismo dinámico o adopcionista. Para distinguir ambas corrientes, los estudios posteriores emplearon el término modalismo para la primera, debido a su explicación de Padre, Hijo y Espíritu Santo como modos o manifestaciones del único Dios. En Occidente también recibió el nombre de patripasionismo, por la conclusión atribuida a esta doctrina de que el Padre mismo había padecido en Cristo.
En la época moderna surgió una formulación relacionada conocida como unicitarismo o doctrina de la Unicidad. Aunque suele clasificarse teológicamente dentro del modalismo, los propios unicitarios suelen distinguir su doctrina del modalismo histórico. Su principal expresión contemporánea es el pentecostalismo unicitario, surgido en el contexto del pentecostalismo estadounidense entre 1913 y 1916, a partir de controversias sobre la fórmula bautismal y la comprensión de la Deidad.
El punto central de discusión es entonces si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas realmente distintas, como afirma el trinitarianismo, o si son solamente manifestaciones o modos del mismo Dios, como sostiene el modalismo.